The Smiths «Is Murder»

Creo en muchos guitarristas minusvalorados, creo firmemente en que lo difícil no es imitar un estilo, sino crearlo. Hay poca consideración (siempre desde mi punto de vista) para guitarristas como The Edge , he leído risas sobre Martin L. Gore (cuando tocaba la guitarra)  o el caso que nos ocupa hoy (uno de mis preferidos) Johnny Marr.

Algunos de ellos son poseedores de unos pocos riffs que forman parte de las Historia de la Música Pop, y sin embargo, en foros puretas y puristas los reyes del tono sienten como poca cosa su aportación a la cultura de la música ligera. Y lo cierto es que si tratas de imitarlos tienes potestad para acercarte de una cierta manera que no puedes hacer con Yngwie Mastent, cuya técnica está por encima de su creatividad (bueno es un decir); y es por eso que sucede que muchos de nuestros guitarristas favoritos  a la hora de componer son otra cosa y la mayor parte de las veces terminan siendo aburridos, una veces por exceso de virtuosísmo y otra por lo insulso de sus composiciones (auténticos muermos de 5 minutos). Resultan excelentes en las distancias cortas, o tocando para otros, pero sus trabajos no es que les alejen del éxito, es que únicamente son disfrutables para unos pocos y hay auténticos ladrillos «DeLuxe».

Pero volviendo a Johnny Marr tengo que decir que admiro su estilo percusivo y sus acordes abiertos, con una configuración que no es nada del otro mundo, porque cualquier hijo de vecino tiene un buen Chorus;  y sin embargo se sostiene en ese sonido tan peculiar, tan sólido e identificativo. Es el punto de escuchar el comienzo de una canción y estar seguro que está tocando, y eso es algo que conservan unos pocos elegidos. Es como aquellos maestros, de los que empiezas a leer un libro, e inmediatamente sabes de quién se trata.

Y una de las tareas que más me divierte es imitar un sonido, como en este vídeo, que no pretende otra cosa que simular una pausa que me aleje por imposible de la impaciencia de seguir creando delante de tantos maestros. Y en esas me quedo, en la satisfacción del muerto, la del que mató a los Smiths para convertirse en otra cosa, sustrato necesario y beneplácito en homenaje a sus preceptores, y aunque no se comprenda  yo sí que me voy entendiendo, que a fin de cuentas es lo que me importa. The Smiths «Is Murder».