En 1986 se dieron dos de las circunstancias más especiales que han marcado mi vida. Conocí a la persona más importante y tuve la primera banda seria «Seis Siglas«. Aún parece un milagro que me acompañen la misma guitarra Squier Japonesa y la que es mi querida esposa. Ahora que de nuevo se avecina algo, que parece relevante (desde el punto de vista musical) y que estoy cerca de cumplir 40 años junto a la persona amada, sólo puedo dar gracias.
Muchas de las canciones que compuse en esa época estaban claramente dedicadas e inspiradas de la misma forma que están ahora: por una fuerza imparable para seguir juntos, por el deseo incontrolable de componer canciones, por un Amor incondicional, por la necesidad de escribir, por la eterna duda sobre si existes o eres un sueño:
Tengo la convicción de que no existes
y sin embargo te oigo cada noche
te invento a veces con mi vanidad
o mi desolación o mi modorra
del infinito mar viene su asombro
lo escucho como un salmo y pese a todo
tan convencido estoy de que no existes
que te aguardo en mi sueño para luego.
Sirena / Mario Benedetti