Implosión, Voluntad y Ficción, el Ruido Interior de Lluva

Con Lluva siempre he tenido el mismo problema,  musicalmente  hablando me gusta casi todo lo que hace. Ruido Interior representa muchas inquietudes y preocupaciones poco comunes en creadores de cierta edad, las que tienen que ver con el deseo de crecer hacia dentro, de hacer mejores álbumes cada vez se ponen en ello.

La música de Lluva simboliza la voluntad de poder, la quimera que personifica el tesón y la apuesta por aquello en lo que creemos, la formalidad como la entendía Kant (El conocimiento moral no es un conocimiento del ser, de lo que es, sino un conocimiento de lo que debe ser), constancia y perseverancia, una conquista del solipsismo.

A mí esta recopilación de canciones me parece una versión superada de trabajos anteriores en cuanto a las letras, y si tuviera que poner una pega es que «La Estatua del Jardín Botánico» merece para mi gusto más guitarras y menos «meneo». Pero esto viene de alguien que básicamente es un simple amante de las seis cuerdas que va buscando lo suyo aunque no corresponda, es mi defecto de fábrica. Sin embargo «El amante del Fuego» es una versión tremenda, muy bella y apropiada para los tiempos que corren, le deja a uno con más ganas.

Desde luego si tuviera que destacar un tema sería sin duda «Cuatro Acordes» y mire usted tengo una canción que se llama igual, bendita casualidad porque esta es bastante mejor que la mía. Se pueden leer entre líneas ciertos acertijos, inflexiones y enigmas que no son pasatiempo sino fruto de misterios insondables que forman parte del arcano de la mas certera intimidad. Hay que estar muy cerca de uno mismo para componer de esta forma, hay que formalizar un ejercicio de implosión entre la voluntad y la ficción.

Ruido Interior trata de 20 canciones que te dejan en modo «icástico», sí, también yo he tenido que buscar su significado, como su música.