Efectos y defectos

El vídeo, como la vida misma, está rodeado de efectos y defectos. Los primeros implican que en todo momento, frente a lo público tenemos que salir estupendos, como si uno no pudiera tener un mal día, o si la vida no fuese a veces algo muy complicado. Los segundos cuestan, porque necesariamente asimilar lo que somos o lo que hemos sido, implica un ejercicio de contención y otro de agradecimiento.

Y volviendo al vídeo, para mi gusto, en aquella época Eugenio (Voz) significaba la simplicidad de lo auténtico, algo que cuesta mucho encontrar hoy en día. Jose es un batería que es un AMOR y que le pega como si no hubiera un mañana. Jorge (Guitarra) y Charles (Bajo)  son dos personas que le daban un aire a estos Cubiertos que es irrepetible, y aunque nos vemos poco siento por ellos y por su familia mucho afecto. A Emilio, que tocó la armónica, no recuerdo haberlo vuelto a ver nunca.

He masterizado un poco el audio, un compresor por aquí y otro por allá… pero he respetado lo genuino del instante, con sus virtudes e imperfecciones. De ese día, recuerdo, cuando me bajé del escenario, que Mario (que se fue a los Mosquitos pero que estuvo en el inicio de la banda y grabó su disco en directo) me dijo: «Los Cubiertos nunca han sonado igual». Yo sabía que no era cierto, porque no soy un guitarrista de Rock And Roll ni voy a serlo nunca. Agradecí y agradezco ahora el cumplido, pero ya entonces estaba tan enamorado de mi esposa que me dio completamente lo mismo.