Ayer estuvo lloviendo, tenemos claro que son nuestras lágrimas que han subido hasta el Cielo. Perrito, voy a dejar de escribirte de esta forma, te enviaré mensajes de otra muy distinta, algo más privada. Te prometo que cuidaré mucho de la Princesa, eso sí, no tanto como tú lo hacías porque es imposible.
Esta mañana muy temprano, cuando le di un beso y las gotas de nuestras caras se fundieron, sentimos de nuevo esa conexión entre los tres, un sentimiento de Amor inconmensurable que va más allá de lo racional.
Lo dejo aquí por ahora con esta sensación de afecto, de gratitud, y me vienen los recuerdos, la sonrisa de tus travesuras, la bondad de tu mirada, la ternura, el afecto de tus pequeños besos, y tus patitas blancas como la nieve sujetando nuestros brazos.
Gracias por haber dato tanto, pequeño. Y por haber cuidado de nosotros durante tanto tiempo. Nunca, nunca te olvidaremos.