Esta mañana, los barquitos parecían estar más cerca,
el sitio que tanto te gustaba permanece inerte,
y un nudo en la garganta me atraviesa hasta la boca del estómago.
Cada día siento que no puedo dejarte ir,
la vida sin ti es como una sinfonía agridulce,
y a pesar de todo aún siento que soy un hombre afortunado.